La guerra de los sexos
La guerra de los sexos
¿Las mujeres y los hombres tienen sus propio roles o se pueden intercambiar?

La gran pregunta surgió una mañana en la producción de Cada Día. Las mujeres no entendemos por qué los hombres se pasan horas en una ferretería un domingo. Por su parte, ellos se preguntan -con no menos frustración-, por qué nosotras nos pasamos horas en el salón de belleza, o por qué nos demoramos tanto haciéndonos un manicure o por qué, a veces, nos da pereza depilarnos. ¡Te invitamos a ser parte de la polémica!
La declaración de guerra
El gran reto vino de parte de la productora Diana Montaño hacia su compañero
Julián Zamora. Por un día, Diana trabajaría en la construcción y Julián... ¡En
un salón de belleza!
Los resultados los dejamos a consideración de ustedes. ¡Vean los videos y diviértanse!
En el campo de batalla
Ella - Albañil por un día:
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El - Estilista por un día: MIRA EL VIDEO AQUÍ

El gran desafío fue intercambiar roles y sobrevivir en el intento
Ella creía que podía dedicarse a la construcción sin ningún problema

Ellos no entienden cuán doloros es depilarse con cera... ¡Hasta que lo sufran en su propia piel!
¿Quién gana?
En el estudio, en medio de una acalorada polémica, ella y él llegaron a sus propias conclusiones... ¡Júzgalo por ti misma!
Una reñida batalla... ¡Con depilación incluída!
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Luego de una agotadora jornada bajo el polvo y el sol, Diana nos cuenta su experiencia:
"¡Ay chicas! Creo que en verdad no todas podemos hacer trabajos físicos propios de los caballeros. Yo me animé a hacer de albañil y al cabo de unas horitas estaba totalmente destruída. Bajo el calor de Miami el pelo se me puso espantoso, la piel toda pegagosa, la boca seca y todas las uñas se me partieron. Yo siempre pensé que si había mujeres policías, bomberas, taxistas, etc... ¡Entonces podría muy bien iniciarme en el trabajo de la albañilería!"
"Pero no. Mi condición física es muy mala y aparte, simple y sencillamente eso
no se hizo para mí. Honestamente, prefiero cuidar bebés, limpiar la casa, hacer
el súper y hasta cocinar antes de dedicarme a una labor tan dura y que requiere
tanto detalle. Mis respetos a todos aquellos que trabajan en la construcción.
Sin embargo, mi amigo Julián Zamora a quien reté a que se fuera a hacer de
esteticista también tuvo que reconocer que esos menesteres son propios de las
damas, aunque por supuesto hay caballeros que hacen este trabajo mejor que
cualquier mujer".
"En fin, hagamos lo que hagamos lo más importante es darnos cuenta que cada uno
tenemos un lugar especial en la sociedad y que lo que verdaderamente cuenta es
dedicarte a tu trabajo con toda la pasión que seas capaz de dar. Chicas; como
dice la canción de Lupita D'alessio: Fuerte... Sexo... Débil"
Y, por supuesto, Julián también nos contó sus penas: