¿QUÉ ES UN PAPÁ?
 

Un papá, lo que se llama papá, es una combinación extraña de razón y sentimiento. Es aquel que sabe orientar y exigir, pero al mismo tiempo sabe amar. Es aquel que al minuto de haber regañado con severidad, sonríe y guiña el ojo con ternura. Es el que sabe decir no cuando es lo justo y sabe decir si cuando es lo conveniente.
 

Un papá zapatea duro cuando cumple su deber y anda de puntillas en la noche cobijando nalguitas y cuerpecitos fríos. Un buen papá es el que después, de una dura jornada de trabajo, al llegar a casa abraza a sus hijos y se vuelve un niño jugando can ellos. Un papá es aquel hombre que genera vida, que acompaña y da seguridad ofreciendo una mano firme. Un papá es un higo que parece duro y espinoso por fuera pero es puro y dulce en su interior. Un papá es un director de orquesta, es el constructor de un nido, es el maestro de la escuela de la vida. Un papá es ante todo un hombre con corazón, que sabe señalar el horizonte con optimismo y confianza.

Un papá, un verdadero papá, tiene mucho de mamá, aunque tenga fortaleza de varón inquebrantable. Un papá es refugio seguro para el hijo que llora y sufre...un papá es aquel que sabe escuchar y alentar a los hijos en las derrotas de la vida. A los papás se les dedica un día en el año, pero ellos dan todos los días para los suyos. Son generosos por naturaleza, por voluntad y por amor. Además, un papá nunca muere, simplemete se esfuma para continuar mandando en su recuerdo con sus enseñanzas. Los papás, son arriesgados, decididos, comprometidos y tenaces. La vida de los hijos transcurre felizmente a la sombra de un buen papá, como el amigo y confidente que refleja la ternura, la bondad y el amor de Dios - Padre.

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Un Padre perfecto

Lectura: Proverbios 20:3-7


Mi padre una vez tuvo un momento de sinceridad conmigo y me dijo: «Durante tu niñez pasé mucho tiempo fuera de casa».
No lo recuerdo. Además de su empleo a tiempo completo, algunas noches salía para dirigir la práctica del coro en la iglesia, y ocasionalmente viajaba por una o dos semanas con un cuarteto de hombres. Pero en todos los momentos importantes (y muy pequeños) de mi vida él estuvo presente.

Por ejemplo, cuando yo tenía ocho años, tuve un pequeño papel en una obra de teatro una tarde en la escuela. Todas las madres vinieron, pero sólo un papá -el mío- vino. De muchas maneras pequeñas, él siempre nos ha hecho saber a mis hermanas y a mí que somos importantes para él y que nos ama. Y ver cómo se ocupó tiernamente de mi mamá durante los últimos años de la vida de ella me enseñó exactamente cómo es el amor desinteresado. Papá no es perfecto, pero siempre ha sido un padre que me da un buen ejemplo de mi Padre celestial. Y lo ideal es que eso es lo que debe hacer un padre cristiano.

A veces, los padres terrenales decepcionan o hieren a sus hijos. Pero nuestro Padre en el cielo es «misericordioso y clemente, lento para la ira, y grande en misericordia» (Salmo 103:8). Cuando un padre que ama al Señor corrige, consuela, instruye y provee para las necesidades de sus hijos, les ofrece un modelo de nuestro perfecto Padre en el cielo. -CHK

Una vida vivida para Cristo es la mejor herencia que les podemos dejar a nuestros hijos.