Leyendas sobre la papa
peruana
y leyenda sobre el choclo peruano

No conozco a Cucha Gonzales, no dejó telefono ni dirección electronica, no se quien es, pero el año pasado, en el 2007, nos envió estas dos leyendas, la leyenda de la papa y la leyenda del choclo peruano.
"Querida Cucha, no se tu cara, pero se tu rostro el cual esta desifrado en tus leyendas y en tu deseo de ayudar con nuestra cultura peruana, por eso, si nos lees, quiero que sepas que te estamos muy agradecidos y te invitamos a que sigas enviando tus interesantes artículos para publicar en www.perumagiayencanto.org .
LEYENDA SOBRE LA PAPA
CUENTA UNA VIEJA LEYENDA ANDINA que los hombres cultivadores de la quinua dominaron durante muchos años a los pueblos de las tierras altas y, a fin de dejarlos morir lentamente, les fueron disminuyendo la ración de alimentos para ellos y sus hijos.
Ya al borde de la muerte los pobres clamaron al cielo y Dios les entregó unas semillas carnosas y redondeadas, las cuales, después de sembradas, se convirtieron en hermosas matas que tiñeron de morado las gélidas punas con sus flores.
Los dominadores no se opusieron al cultivo, con la mañosa esperanza de cosecharlo todo para ellos, llegada la oportunidad. En efecto, cuando las plantas se amorillaron y los frutos parecieron maduros, los opresores segaron los campos y se llevaron todo lo que juzgaron era una óptima cosecha.
Desconsolados y moribundos de hambre, los vencidos pidieron otra vez clemencia al cielo y una voz les dijo desde las alturas: Remuevan la tierra y saquen los frutos, que allí los he escondido para burlar a los hombres malos y enaltecer a los buenos.
Y así fue, debajo del suelo estaban las hermosas papas, que fueron recogidas y guardadas en estricto secreto. Cada mañana, los hombres de las punas añadieron a su dieta empobrecida una porción de papas y pronto se restablecieron, cobraron fuerzas y atacaron a los invasores que, viéndose vencidos, huyeron para no regresar jamás a perturbar la paz de las
La Leyenda de: Sara-Chogllo "La Leyenda del choclo peruano"
Por : Rodolfo Tafur profesor de historía de la gastronomía peruana
rodotafur@yahoo.com.mx
Sara-Chogllo, era una mujer de raza de la misma estirpe de MAMA-HUACO, guerreras por naturaleza y como todas las mujeres de su raza, apoyaba incondicionalmente a su compañero WIRU en el campo de batalla.
En el calor de la lucha, una larga flecha de bambú encontró fatalmente el corazón de la mujer y le robo el calor de su aliento. Wiuru, al mirar el cuerpo inerte de su amada, se arrodillo a su lado y dejo escapar lo mas dolorosos lamentos y suspiros que se havia escuchado en todas las montañas andinas.
Un incesante río de lagrimas escapo de los ojos de Wiru, con el que bañó el rostro y la herida
abierta de Sara Chogllo, purificando así el paso de su compañera al mundo de los espíritus. La ceremonia duro muchos días y muchas noches en los que nada ni nadie se atrevían a alterar el sagrado conjuro de Wiru a sus Dioses.
La Madre Quilla (Luna) y el padre Ti (sol) acompañaron calladamente la pena del guerrero en su largo ritual. Cuando el dolor de Wiru empezaba a mitigar, del corazón de Sara-Chogllo empezó a brotar una planta hermosa que gradualmente tomaba la forma de unas guerrera altiva. Al cuerpo que apenas germinaba le crecieron los dientes fuertes y sanos como la sonrisa luminosa de una mujer.
El cabello largo y lustroso bañado por el sol, se torno en una dorada caricia que lleno de fragancias el vientre en el que se gestaba la nueva vida .Las faldas verdes y lozanas envolvieron con maternal ternura el retoño florecido del amor y del dolor concertados en ese instante fértil. El naciente fruto arrimo su cabeza al esbelto bambú, que seguía fuertemente abrazado a la Pachamama, y fue tomando fuerza.
Cuando el nuevo fruto estaba lo suficiente maduro, Wiru lo arranco tiernamente con sus manos, lo llamo CHOGLLO, y lo guardo muy cerca de su corazón. Sentía latir en su pecho el fruto de su amor que su amada le havia ofrendado como ultima muestra de cariño.
Los hombres y mujeres del pueblo lo recibieron con cantos de pesadumbre. Wiru fue directamente al templo a ofrecerle a Wiracocha el fruto recién nacido del corazón de su compañera. Su sacrificio no estaba completo. Wiru, aprendió por los consejos de los Amautas (maestros andinos), que para que su sacrificio tuviera recompensa, debería devolver el fruto a la Pachamama (MadreTierra), de donde crecería y se multiplicaría, alimentaría a los hijos de su pueblo, y a los hijos de sus hijos, haría sanos sus cuerpos y fuertes sus brazos y haría de ellos una raza de hombres invencibles.
Así lo hizo Wiru, con sus propias manos abrió la tierra y entregó grano por grano al fruto de su amor y sacrificio último. Desde entonces, año tras año los Incas siembran el maíz en el mes del CAPAC RAYMI (diciembre), cuando empieza a caer las lluvias y cuando han cesado las lagrimas del cielo, en el mes de Mayo y que en quechua es HATUN CUSQUI o AYMORAY QUILLA, (bienvenida lluvia), y que el padre sol ha acariciado con su calor por varios meses a la Pachamama, ésta entrega a los descendientes de Wiru porciones generosas del noble CHOGLLO, que tiene y siempre ha tenido, el sabor amargo de las lagrimas de Wiru y el dulce aroma de su eterna compañera.
Así es amigos, en el Perú, la tierra de los Incas se consume el maíz tierno, a este lo llaman Choclo, es de consumo obligado en sus más afamados platos, el Ceviche y otros deliciosos.
Dicen que no hay choclo más delicioso que la del Cuzco. Aunque personalmente me agrada el de Huanuco, maíz de mi infancia, maíz de mi recuerdo.