AYACUCHO, PERU
 

Ayacucho, sus comidas y más

 

 Picantitos

Chicha, sol y buena comida.


Ayacucho, sus comidas y más
Fuente: Noticias Eterno Perú

 

Majestuosa, eso es para mi Ayacucho. Nuevamente, por motivos laborales, tuve la oportunidad de conocer esta ciudad por tres días. Saborié platos típicos como el Qapchi, puca picante, ese cuy chaktado crocantísimo, el queso helado que lo venden señoras vestidas típicamente frente a la plaza de Armas de la ciudad. Aquí un reportaje gráfico de lo que fue mi recorrido.
 

Fotos: Kateryn Hidalgo


Majestuosa ciudad de Ayacucho. Plaza de Armas.



 

Ayacucho, es una de las ciudades más bellas y agradables del Perú, cuenta con muchos atractivos turísticos coloniales como son las Iglesias que datan de los siglos XVI-XVII-XVIII llenos de altares dorados, joyas, pinturas, etc. que recuerdan la riqueza de sus pobladores antiguos; además se pueden apreciar majestuosas Casonas Coloniales, restos arqueológicos que revelan un pasado histórico.

Ubicado en el corazón del centro histórico monumental y rodeada por uno de los mejores conjuntos de arquitectura colonial del Perú la mayoría de las edificaciones que la componen fueron construidas entre los siglos XVI al XVIII entre ellos destaca la Basílica Catedral. Las casonas que la rodean presentan arquerías de piedra en el primer nivel pilares con balaustres en el segundo y techos recubiertos de las típicas tejas de arcilla rojiza.

La Plaza es lugar de concentración para la realización de actos cívicos y religiosos. En su parte central se erige el monumento al gran Mariscal Antonio de Sucre.


El queso helado. Estas señoras, durante todo el día, baten una olla para mantener fría su preparación. En vasitos venden el queso helado a un sol.



Puestos de Queso helado



A los Ayacuchanos les encanta los helados, como muestra la fotografía.



Los dulces, también se les puede encontrar frente a la Plaza de Armas.

 

El departamento de Ayacucho se encuentra al sudeste de Lima. Zona típicamente serrana al este de la Cordillera Occidental. Sus paisajes combinan hermosos valles y desoladas pampas.

Su capital es la ciudad de Ayacucho (aunque los lugareños la siguen llamando por su antiguo nombre: Huamanga) y se encuentra situada sobre los 2,761 metros s.n.m. Se caracteriza por tener un clima templado, seco y saludable, con una temperatura promedio de 17.5°C. La temporada de lluvias es entre noviembre y marzo.

Dicen que mil iglesias adornan las calles de la ciudad de Ayacucho: Lo cierto es que en la capital del departamento del mismo nombre, existe prácticamente un templo en cada esquina: son 33 los templos levantados allí durante la época colonial, cada uno de ellos con su propia historia, con su propio arte y su propia personalidad.


El pan o chapla. Se come en el desayuno y al atardecer.



Desde temprano, preparan el pan, puntualmente a las cinco de la mañana en Ayacucho



Uno de los platos favoritos es el cuy chaktado que es el cuy frito en sartén debajo de una piedra plana. Lo probé en el restaurante Las Flores, especialistas en prepararlo.



Plato típico: Puca picante. Que es chicharrón en salsa de maní. Restaurante La Casona.



Otro de los platos es el Qapchi. Ensalda a base de papa arenosa tierna, con cachipa y queso fresco, ají amarillo, aceite y cebolla picada. Restaurante La Casona.




BREVE RESEÑA HISTÓRICA

Ayacucho alberga desde los restos de antiguos cazadores nómades del 10000 a.C., hasta la capital de la poderosa cultura Huari (200 a 1000 d.C). Los Huari establecieron un imperio que se extendió desde La Libertad y Cajamarca por el norte, hasta Arequipa y Cusco por el sur. Construyeron numerosos centros urbanos con la finalidad de garantizar la producción y el control de bienes y recursos.

Tras la caída de Huari, los Chancas dominaron la región hasta ser conquistados por los Incas. De acuerdo a la leyenda, ésta no fue tarea fácil, el propio Inca Pachacútec tuvo que viajar hasta este territorio para enfrentar la resistencia Chanca. Se dice que el enfrentamiento fue tan cruento, que a ello se debería el nombre de Ayacucho o "Rincón de los Muertos".

Huamanga, como se le denominaba inicialmente, adquirió un valor estratégico en la Colonia pues era un punto de paso obligado en el camino de Lima a Cusco. En la ciudad se asentaron ricos mineros y encomenderos quienes como muestra de su poder, financiaron la construcción de exquisitos templos. Las órdenes religiosas también encontraron gran acogida en la zona (dominicos, agustinos, franciscanos y jesuitas se establecieron en la ciudad).

Más tarde, en tierras ayacuchanas se selló la independencia del Perú y de la América española con la batalla de Ayacucho (9 de diciembre de 1824), y la posterior Capitulación de Ayacucho. Fue entonces que Simón Bolívar, para conmemorar la victoria, cambió el nombre del departamento de Huamanga a Ayacucho el 15 de febrero de 1825.

Ayacucho fue víctima en el siglo XX de una serie de problemas en el sector agrario que lo llevaron a afrontar altos índices de pobreza. A ello se sumó la acción terrorista de Sendero Luminoso que sumió al departamento en la violencia. Felizmente, la paz ha retornado a Ayacucho convirtiéndose en uno de los lugares más atractivos para aquellos que aprecian dla arquitectura y el arte colonial

Artesanía colorida de Ayacucho. Fotos tomadas en el pueblito de Quinua.



Sobre el techo de las casas se mantiene la costumbre de colocar estas artesanías, previo apadrinamiento.



Rico cuy frito. En Ayacucho, los pobladores adoran este plato y lo comen a toda hora.




 

La artesanía de Ayacucho es particularmente rica debido a la fusión de elementos culturales andinos e hispanos. Sus expresiones más conocidas son los retablos, las tallas en piedra de Huamanga y los trabajos en platería y filigrana. Los primeros, son pequeños nacimientos portátiles, inspirados en los cajones coloniales de San Marcos en los que se han incluido una serie de motivos vinculados a la tradición andina.


La piedra de huamanga es de un color blanco, casi transparente. Con ésta se fabrican una variedad de objetos decorativos y utilitarios. Desde el virreinato, los orfebres ayacuchanos alcanzaron gran fama por el notable trabajo que realizaban, esta fama se conserva pues la plata sigue siendo trabajada con magistrales técnicas para el repujado, el burilado y la filigrana, ésta consiste en entrelazar hilos de plata y se emplea para confeccionar prendedores y aretes, entre otras joyas.


Vendedora de habas cocidas en el pintoresco pueblito de Quinua.



Obelisco y estatua de la Pampa de la Quinua, lugar donde se llevó a cabo años atrás la gran batalla de Ayacucho.



La Pampa de la Quinua.



Puestos de comida en la Pampa de la Quínua.



Conociendo en Museo de Wari.



Vista de Ayacucho de noche.



Dos mujeres conversando fuera de la iglesia.



Vendedora típica de chicles, caramelos, etc.

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Ayer domingo caí en La Fonda, un restobar de Miraflores. Simplemente acompañando a unos amigos a almozar ya que yo había comido en casa. La idea era que después pasaríamos a concluir un trabajo de la especialización que estoy llevando. Pero no me resistí a esa delicia de mango y maracuyá que leí en la pizarra y lo pedí e incluso llegué a fotografiarlo (ver imagen de abajo). Otro detalle que me agradó por su creatividad fue la portada de la carta (ver primera imagen). Bonito sitio.
k.


 

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