Ayacucho, sus comidas y más
Fuente: Noticias Eterno Perú
Majestuosa, eso es
para mi Ayacucho. Nuevamente, por motivos laborales,
tuve la oportunidad de conocer esta ciudad por tres
días. Saborié platos típicos como el Qapchi, puca
picante, ese cuy chaktado crocantísimo, el queso
helado que lo venden señoras vestidas típicamente
frente a la plaza de Armas de la ciudad. Aquí un
reportaje gráfico de lo que fue mi recorrido.
Ayacucho, es una de las ciudades más bellas y agradables del Perú, cuenta con muchos atractivos turísticos coloniales como son las Iglesias que datan de los siglos XVI-XVII-XVIII llenos de altares dorados, joyas, pinturas, etc. que recuerdan la riqueza de sus pobladores antiguos; además se pueden apreciar majestuosas Casonas Coloniales, restos arqueológicos que revelan un pasado histórico.
Ubicado en el corazón del centro histórico monumental y rodeada por uno de los mejores conjuntos de arquitectura colonial del Perú la mayoría de las edificaciones que la componen fueron construidas entre los siglos XVI al XVIII entre ellos destaca la Basílica Catedral. Las casonas que la rodean presentan arquerías de piedra en el primer nivel pilares con balaustres en el segundo y techos recubiertos de las típicas tejas de arcilla rojiza.
La Plaza es lugar de concentración para la realización de actos cívicos y religiosos. En su parte central se erige el monumento al gran Mariscal Antonio de Sucre.
El departamento de Ayacucho se
encuentra al sudeste de Lima. Zona típicamente
serrana al este de la Cordillera Occidental. Sus
paisajes combinan hermosos valles y desoladas
pampas.
Su capital es la ciudad de Ayacucho (aunque los
lugareños la siguen llamando por su antiguo nombre:
Huamanga) y se encuentra situada sobre los 2,761
metros s.n.m. Se caracteriza por tener un clima
templado, seco y saludable, con una temperatura
promedio de 17.5°C. La temporada de lluvias es entre
noviembre y marzo.
Dicen que mil iglesias adornan las calles de la
ciudad de Ayacucho: Lo cierto es que en la capital
del departamento del mismo nombre, existe
prácticamente un templo en cada esquina: son 33 los
templos levantados allí durante la época colonial,
cada uno de ellos con su propia historia, con su
propio arte y su propia personalidad.

BREVE
RESEÑA HISTÓRICA
Ayacucho alberga desde los restos
de antiguos cazadores nómades del 10000 a.C., hasta
la capital de la poderosa cultura Huari (200 a 1000
d.C). Los Huari establecieron un imperio que se
extendió desde La Libertad y Cajamarca por el norte,
hasta Arequipa y Cusco por el sur. Construyeron
numerosos centros urbanos con la finalidad de
garantizar la producción y el control de bienes y
recursos.
Tras la caída de Huari, los Chancas dominaron la
región hasta ser conquistados por los Incas. De
acuerdo a la leyenda, ésta no fue tarea fácil, el
propio Inca Pachacútec tuvo que viajar hasta este
territorio para enfrentar la resistencia Chanca. Se
dice que el enfrentamiento fue tan cruento, que a
ello se debería el nombre de Ayacucho o "Rincón de
los Muertos".

Huamanga, como se le denominaba inicialmente,
adquirió un valor estratégico en la Colonia pues era
un punto de paso obligado en el camino de Lima a
Cusco. En la ciudad se asentaron ricos mineros y
encomenderos quienes como muestra de su poder,
financiaron la construcción de exquisitos templos.
Las órdenes religiosas también encontraron gran
acogida en la zona (dominicos, agustinos,
franciscanos y jesuitas se establecieron en la
ciudad).
Más tarde, en tierras ayacuchanas se selló la
independencia del Perú y de la América española con
la batalla de Ayacucho (9 de diciembre de 1824), y
la posterior Capitulación de Ayacucho. Fue entonces
que Simón Bolívar, para conmemorar la victoria,
cambió el nombre del departamento de Huamanga a
Ayacucho el 15 de febrero de 1825.
Ayacucho fue víctima en el siglo
XX de una serie de problemas en el sector agrario
que lo llevaron a afrontar altos índices de pobreza.
A ello se sumó la acción terrorista de Sendero
Luminoso que sumió al departamento en la violencia.
Felizmente, la paz ha retornado a Ayacucho
convirtiéndose en uno de los lugares más atractivos
para aquellos que aprecian dla arquitectura y el
arte colonial
La artesanía de Ayacucho es
particularmente rica debido a la fusión de elementos
culturales andinos e hispanos. Sus expresiones más
conocidas son los retablos, las tallas en piedra de
Huamanga y los trabajos en platería y filigrana. Los
primeros, son pequeños nacimientos portátiles,
inspirados en los cajones coloniales de San Marcos
en los que se han incluido una serie de motivos
vinculados a la tradición andina.
La piedra de huamanga es de un color blanco, casi
transparente. Con ésta se fabrican una variedad de
objetos decorativos y utilitarios. Desde el
virreinato, los orfebres ayacuchanos alcanzaron gran
fama por el notable trabajo que realizaban, esta
fama se conserva pues la plata sigue siendo
trabajada con magistrales técnicas para el repujado,
el burilado y la filigrana, ésta consiste en
entrelazar hilos de plata y se emplea para
confeccionar prendedores y aretes, entre otras joyas.
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Ayer domingo caí en
La Fonda, un restobar de Miraflores. Simplemente
acompañando a unos amigos a almozar ya que yo había
comido en casa. La idea era que después pasaríamos a
concluir un trabajo de la especialización que estoy
llevando. Pero no me resistí a esa delicia de mango
y maracuyá que leí en la pizarra y lo pedí e incluso
llegué a fotografiarlo (ver imagen de abajo). Otro
detalle que me agradó por su creatividad fue la
portada de la carta (ver primera imagen). Bonito
sitio.
k.

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