
Fuente: Fredy
Gambetta
"arunta
07" <arunta07@hotmail.com>
Tacna, mayo 28 del
2008
Bolívar era un
hombre de 1.63 m de
estatura, al cual
desde
niño sus educadores
le enseñaron la
historia de los
pueblos
particularmente la
del Perú y sus
riquezas y parece
que, desde muy
temprana edad,
mantuvo una
serie
de prejuicios hacia
el Perú.
Sin Bolívar el Perú
no se hubiera
independizado el año
1824. Pero sin él el
Perú hubiera sido
más grande y fuerte.
Nuestro libertador
sacrificó, expolió,
engañó y cercenó al
país a tal extremo,
que ninguna otra
nación
latinoamericana
jamás llegó a pagar
por su independencia
lo que el Perú pagó
por la suya, ninguna
otra tampoco
estuvo
en tanto peligro de
perder aún más. Sin
Bolívar nuestra
independencia
hubiera demorado
unos años. Con
Bolívar nuestras
pérdidas fueron
irrecuperables.
En solo quince meses
Bolívar logró la
victoria contundente
que puso fin a
trescientos años de
colonialismo. Pero
la
premura por
independizarnos el
año 1824 nos costó,
entre muchas cosas, la
pérdida de más de la
mitad del
territorio nacional
. ¿Ha habido otro
país latinoamericano
que haya pagado por
su independencia más
de un millón
cien
mil kilómetros
cuadrados? Bolívar
no se contentó con
despojarnos de
Guayaquil y el Alto
Perú, también
pretendió apoderarse
de Jaén y Maynas (que
en esos tiempos
abarcarían más de
cien mil kilómetros
cuadrados, esto
es el
10% del territorio
nacional actual) y
regalar a Bolivia la
costa desde Tacna a
Antofagasta.
Otros pagos por
nuestra
independencia el año
1824 fueron: el
continuo atropello a
la constitución, el
mancillamiento
del
parlamento, la
traición a la
población indígena,
la restauración de
la esclavitud (que
había sido abolida
por
San
Martín) y lo peor
de todo (peor aún
que la pérdida de la
mitad del territorio
nacional) fue el mal
ejemplo de
caudillaje militar
que dejó un
libertador quien, a
pesar de su carisma,
indudable genio e
inteligencia, no fue
capaz
de
comprender que el
Perú no necesitaba
un modelo como él ni
como Napoleón ni el
César, sino como el
de Washington
o
Jefferson. Por eso
Bolívar al morir, no
dejó ni herederos ni
herencia (murió
pobre y abandonado y
enterrado con
una
camisa prestada),
solo burdos
imitadores y caos
que hasta ahora en
pleno siglo XXI
siguen amenazando
con sus
personalidades
torcidas e ideas por
demás obsoletas.
Nuestro libertador
se convirtió en el
peor enemigo que ha
tenido el Perú en su
historia. La
ambición de Bolívar
por
desplazar a San
Martín como el
libertador del Perú
surgió a medida que
fueron aumentando
sus triunfos en
Venezuela y
Colombia, aunque
realmente fue
consecuencia de un
proceso que estuvo
latente en su mente
desde hacía mucho
tiempo
atrás.
Sus primeros
estudios como se ha
mencionado, sobre la
historia de
los
pueblos, inculcó en
él una mezcla de
admiración y envidia
por la riqueza del
Perú, unido a un
justificado
desprecio a la
acomodaticia
sociedad limeña,
que a
veces hacía
extensivo
inmerecidamente a la
población en
general.
Todos
estos sentimientos
desembocaron en un
temor
a que el Perú, luego
de su independencia,
pudiese alcanzar en
América del Sur la
hegemonía que ya
había
ejercido en la
colonia.
Por otro lado, ahora
que sus seguidores
hablan de ir en
contra del
imperialismo;
Bolívar, mucho antes
que sus triunfos
en Venezuela y
Colombia escribió
cartas desde Jamaica
(1815) en las que
refleja su ambición
de poder y apela a
cualquier recurso
incluyendo
someterse y negociar
con el imperio del
momento, ofreciendo
descaradamente
territorios y
pueblos ajenos, así
en carta que dirige
a Maxwell Hyslop,
importante hombre de
negocios inglés, le
pide ayuda
material y económica
a cambio de
regalarle países que
no le pertenecen
(Panamá y
Nicaragua):
(…)
Ventajas tan
excesivas pueden ser
obtenidas por los
mas débiles medios:
veinte o treinta mil
fusiles; un millón
de
libras esterlinas;
quince o veinte
buques
de guerra,
municiones, algunos agentes
y los voluntarios
militares que
quieran seguir las
banderas americanas
(…) Con estos
socorros pone a
cubierto el resto de
América del Sur y al
mismo
tiempo
se puede entregar al
gobierno británico
las provincias de
Panamá y Nicaragua,
para que forme
de
estos países
el
centro del comercio
del universo por
medio de la apertura,
que rompiendo los
diques de uno y otro
mar, acerque
distancias más
remotas y hagan
permanente el
imperio de
Inglaterra sobre el comercio.
En otra carta, que
después es conocida
como la Carta de
Jamaica, hace un
análisis de los
países de América
del Sur y
las
probabilidades que
tienen para resolver
los problemas
políticos,
económicos y
sociales. Sobre el
Perú dice entre
otras
cosas lo siguiente:
(…) El virreynato
del Perú, cuya
población asciende a
millón y medio de
habitantes, es sin
duda el más sumiso y
al
que
más sacrificios se
le han arrancado para
la causa del rey,
(…) Chile puede ser
libre. El Perú por
el contrario,
encierra dos
elementos enemigos
de todo género justo
y liberal: oro y
esclavos. El primero
lo corrompe todo; el
segundo está
corrompido por si
mismo. El alma de un
siervo rara vez
alcanza a apreciar
la libertad; se
enfurece en
los
tumultos o se
humilla en las
cadenas. (…) Supongo
que en Lima no
tolerarán los
ricos la democracia.
Cuando Bolívar
menciona los
esclavos y siervos,
aludía
principalmente a los
indígenas, por los
cuales no guardaba
ninguna estimación
(en otra de sus
cartas decía: 'los
indios son todos
truchimanes, todos
ladrones, todos
embusteros,
todos
falsos, sin ningún
principio moral que
los guie'). Bolívar
no
cambió
de opinión sobre los
indígenas durante
la
preparación de la
guerra por la
independencia, a
pesar de la ayuda
que recibió de los
guerrilleros
indígenas y de
los
batallones peruanos,
formados
principalmente por
indios.
Con ese criterio de
por medio, dispuso
de la vida de
indígenas sin mayor
reparo
ni consideración.
Fue así como se
originó el triste,
despiadado y poco
divulgado asunto de
los miles de
peruanos que
reemplazaban las
bajas colombianas
y que
luego de la
Independencia fueron
enviados con
engaños a la Gran
Colombia donde
murieron presa de
las fiebres
tropicales y el
maltrato. Fueron
aproximadamente
6,000 peruanos y las
condiciones en que
vivieron los
indígenas
peruanos expatriados
eran lamentables.
Vidaurre, (aquel
intelectual que fue tan
sumiso y leal a
Bolívar y que
posteriormente dio
un giro de 180
grados
convirtiéndose en
uno de sus más
críticos y
opositores) cuando
estuvo de
tránsito en Panamá
le escribió al
Presidente La Mar:
'He visitado los cuerpos
de tropas devueltos
a Colombia. En los
primeros, para cada
cien soldados
peruanos había un
colombiano . En los
segundos, conducidos
por el general
Antonio
Valero, no hay un
solo hombre que no
sea de mi país, si
se exceptúa la
oficialidad. ¿Pero
que clase de
hombres?
Tomados de improviso
en medio de las
calles y plazas, sin
respetar su edad, oficio
ni pertenencia. Aquí
presencie el
llanto
de un pintor que
dejaba a su mujer y
cinco hijos; aquí
conocí
esclavos de muy
buenos y fieles
patriotas;
aquí
acompañé el llanto
de serranos
infelices que iban a
morir con la diferencia
del clima'.
También fueron
llevados 'reemplazos
peruanos' a Bolivia,
pero en ese caso la
cercanía y las
circunstancias
harían más
llevadera la
ignominia, y más
fácil la deserción
para regresar al
Perú.
La suerte final que
corrieron esos miles
de peruanos enviados
por el libertador
realmente nadie la
sabe; las guerras
civiles en el Perú y
en Venezuela y
Colombia agravaron
su situación.
Pasaron más de 25
años cuando en un
período
de
cierta estabilidad
política se encontró
a un pequeño grupo
de sobrevivientes
peruanos en Colombia
y otro en
Venezuela. Ellos
fueron repatriados
en 1852 y 1857. Los
jóvenes que salieron
de 25 años tendrían
50. Serían
ancianos, si
consideramos el
promedio de
expectativa de vida
de ese tiempo.
Ningún historiador
le ha reprochado
esta
canallada a Bolívar.
Y no hablemos de las
propiedades de los
indígenas
que
les fueron
arrebatadas y fueron
vendidas
para
proveerse de fondos
y por último el
retorno a la
esclavitud que había
sido abolida por San
Martín.
Por eso y muchas
cosas más, es que
debemos recordar
esta magna fecha, a
pesar de que
inicialmente ese
ejército
libertador fue
conformado por
extranjeros y luego
reemplazados por
peruanos que fueron
el cimiento del
Ejército del
Perú.
Pero tampoco debemos
olvidar lo que hizo
y pretendió
Bolívar
en el
Perú,
particularmente hoy
que vemos a un
sujeto
trasnochado que está
creando mucha
inestabilidad en la
región y
que
quiere exportar sus
ideas (la difusión
de
su
Alternativa
Bolivariana para las
Américas está en su
propuesta de
constitución que
felizmente no ha
sido aceptada
por el
pueblo venezolano en
el reciente
referéndum). Por eso
debemos estar
alertas y combatir a
sus seguidores en el
Perú
para evitar su
infiltración.