"La Ronca de Oro" de Colombia gusta de nuestra música criolla!!!


Helenita Vargas
cantante Colombiana

La voz del arrabal

por Flor Nadyne Millán

Helenita Vargas aprendió a cantar antes que a leer, fue mala estudiante y hasta reina de belleza y se quedó con la música porque era el sueño más grande que abrigaba.  

Galleguita la divina 
la que a una playa argentina
llega una tarde de abril
sin más penas ní tesoros
que tus dulces ojos moros
y tu sonrisa gentil.
 

Esa era la canción que Helenita Vargas más tarareaba cuando era niña. 'La Ronca', 'María de los guardias', 'La reina de la ranchera' o como quieran llamar a esta valluna considerada un icono de pueblos y cantinas, cantaba más tangos que rancheras porque su mamá, Susana Marulanda, la arrulló al ritmo de música argentina. En uno de los recuerdos más diáfanos que guarda de su niñez, se ve en su finca cantándole a su mamá 'Vieja pared del arrabal...'

A los cuatro años no sabía leer pero sí memorizar letras de canciones. "Es que tengo una memoria que no sé de dónde la saqué", dice y se siente tan orgullosa de su capacidad de retentiva que hasta al neurólogo Jorge Pontón, amigo suyo, le ha dicho: "Cuando me muera le dejo de regalo mi cerebro para que lo estudie, porque es una machera".

El diablillo de la fama

Por esos arrebatos de vanidad que asaltan la juventud, se le midió a un reinado de belleza a los 17 años. En 1951, cuando fue coronada Leonor Navia como Señorita Colombia, 'La Ronca de oro' compitió con ella y otras candidatas para representar a Cali en el certamen departamental. Tiene claro ese momento y no la mortifica recordarlo. "Me sirvió para darme cuenta de que tenía mucho carisma y de que le gusto mucho al pueblo. Lo sentía cada vez que me regalaba sus aplausos".

En efecto, a Helenita, la mujer siempre bien puesta, maquillada y arreglada, le gusta 'untarse' de pueblo, entra en perfecta sintonía con él y sabe que siempre ha marcado un puntaje alto en sus preferencias. "De no ser por mi gente no venderia tan bien y las casas disqueras no me llamarían para sacar nuevos discos. Y sobre todo, por Dios!, no puedo desconocer que soy arrabalera".

Sí, con orgullo se confiesa arrabalera, de vez en cuando suelta sus palabrotas y revela su genio cuando se topa con personas incumplidas o desleales; pero también es una mujer dulce, que se derrite con María del Pilar, su única hija, y sus nietos Helenita y David, que viven en Estados Unidos.

¿La Ronca?

Lázaro Vanegas, un periodista de El Espacio, la llamó por primera vez 'La Ronca' hace 31 años. Ella, que salta con facilidad de un tema a otro, recuerda que en esa época Yamid Amat, su primer periodista admirador y luego su gran amigo, escribía como Juan Lumumba. Y lo trae a la conversación porque, dice, por él profesa una amistad de esas de 'mano apretada'.

Bohemia, confiesa que el trago le ha gustado muchísimo pero lo ha dejado por el trabajo, porque no quiere defraudar al público y perder vigencia. "Tomaba antes de subir al escenario, pero no se lo recomiendo a nadie pues se pierden reflejos y no es bueno. No hay como disfrutar del éxito con sobriedad".

La nostalgia se la deja a los que añoran los viejos tiempos, dice, y quizá llegue a sufrirla cuando se retire pero ese día aún no lo tiene a la vista. Prefiere gozarse la certeza del presente, no dejarlo escapar frente a sus ojos y mucho menos dejarse enredar en lo incierto del futuro.

Tímida como ella sola, es capaz de pedir todos los favores a nombre de un amigo, pero en el propio nunca. Cuando canta se transforma, pero el temor vuelve cuando le toca atravesar un salón atestado de gente desconocida.

Para Helenita las lágrimas son tan necesarias como las notas para una canción. No las esquiva y reconoce que han sido un bálsamo en los momentos difíciles, porque a ella también le ha tocado su tajada de sinsabores, como el fracaso en su primer matrimonio o la muerte reciente del esposo de su hija. Aún así, nunca se ha sentido desdichada.

Hojas de calendario
 

igual que un libro, Helenita permite recorrer los capítulos de su vida sin prevenciones. Habla del cariño que profesa por Bogotá, donde ahora vive, a pesar de que esa ciudad fue testigo de las tristezas que vivió con su primera pena de amor. Claro, también de la felicidad que alcanzó cuan do conoció a Gonzalo Zafra, a quien define como el amor de su vida.

Por ese sentimiento se dejó llevar y cometió locuras, pero nada graves como para caer en arrepentimientos. Por él se casó en ceremonia civil hace más de 30 años, cuando eso no era visto con buenos ojos. Le importaron cinco los comentarios, entre ellos los de su mamá porque, dice, fue inmensamente feliz.

Pero si habla de todo con desparpajo, hay un tópico que elude con sutileza y humor: la edad. " No voy a decir los años que tenía cuando empecé a cantar, porque empiezan a hacer cuentas y se me ven los sesenta y pico largos. Es que no me gusta que me digan: ¿Cómo se conserva?, qué palabra tan espantosa".

Cuestión de vanidad o no, lo cierto es que Helenita Vargas va para sus 35 años de vida artística y como ella misma lo dice, Ronca hay para rato.

Tomado de la Revista Alo, No.359, julio 12 de 2002
 

El alcohol alcanzó a desafinarla

Me casé pésimamente, busqué lo peor que había". Esto es lo que dice Helenita Vargas cuando se refiere a su primer esposo, del que prefiere no hablar mucho. Recuerda que el escándalo en su familia fue gigantesco, pero nada comparado con lo que vino después: "No era feliz en mi matrimonio, al poco tiempo conocí a Gonzalo Zafra Villa, primo de unos vecinos. Lo vi por primera vez al frente de mi casa, nos cruzamos, nos saludamos y ahí me gustó".

Helenita y Gonzalo quedaron flechados. Tanto, que ella dejó a su marido por ir detrás del amor. Se voló otra vez para casarse a escondidas por lo civil: "No me dio remordimiento, mi familia gritaba y se azotaba, pero estaba feliz y no me arrepiento. Ya en ese tiempo sabía que la gente no me daba de comer, ni tampoco me preguntaban si me hacía falta algo, eso tenía que buscarlo yo y si lo encontré ¿por qué tenía que sentirme mal?". La unión duró 20 años "los más felices de mi vida", asegura Helenita.

Fue con su apoyo que inició su carrera de cantante, pero al inicio la inseguridad fue su verdugo: "Era joven y buscaba la seguridad para cantar en el trago. Cogí una fama de desafinada terrible; no me gusta escuchar mis discos viejos por eso. Pero aprendí a tiempo por dónde era, no quería llegar a hacer los papelones de otros artistas de renombre. Entendí que cantar es una profesión tan seria como cual quiera. Desde entonces no confundo los conciertos con las fiestas". .

Tomado de la revista Jet-Set, Edición No. 100, 10 de junio de 2006

Fuente: Víctor Hurtado Riofrio
Mayo, 27 del 2008.

                                                                           VIDEO: Fina Estampa de Chabuca Granda

YouTube - Helenita Vargas - Fina Estampa