EL ANGEL DE LOS DE CUATRO PATAS

El Tiempo, Colombia
Mayo 20 de 2008 

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Marcela Ramírez una protectora de los animales abandonados y maltratados.

 

Foto: Andrés Reina

 
El amor entrañable e incondicional de Marcela Ramírez por los animales solo puede ser producto de un despertar muy temprano hacia el respeto y cariño por estos seres. "Fui criada entre animales -cuenta con su dulzura característica- y mi abuela y mi mamá siempre me inculcaron el respeto por la naturaleza".

Y no es que Marcela viviera en el campo. Nació en Bogotá, pero su abuela, de ascendencia alemana, tenía una casa gigantesca, con jardín y un lote anexo, donde convivían animales que ella recogía y rehabilitaba.

"La casa parecía un zoológico -continúa-. Recuerdo que había un toche (pájaro en riesgo de extinción) al que le habían dado una pedrada, unos azulejos, gallinas, conejos, patos, perros, etc., y yo vivía 'metida de cabeza' allá. Además, si alguno moría, mis tíos le construían una tumba con su respectivo nombre".

Marcela es licenciada en ciencias sociales, con especialización en cultura e historia de Colombia, y especialista en condición física y fitness, labor a la que se ha dedicado desde hace veinte años, por lo cual no ha ejercido su licenciatura.

Eso sí, su lucha por los derechos de los animales ha sido una constante en su vida. Después de haber formado parte de varias asociaciones protectoras, hace dos años decidió crear la Red de Protección Animal y Ambiental, Redpaa, donde ha adelantado importantes acciones y gestiones en este campo, partiendo de la divulgación de información de carácter educativo y concientizador.

¿De niña sentía una conexión diferente con los animales?

Pensaba que tenían un lenguaje secreto, pero luego me di cuenta de que solo era un sueño. La única manera de conocerlos es respetarles su vida, permitiéndoles ser como ellos son, con sus respectivas manifestaciones.

¿Cuándo surge el amor por los aeróbicos?

También desde pequeña. En el colegio yo era saltimbanqui y hacía gimnasia olímpica. Yo era un 'cauchodrilo' (risas). Incluso, perdí un año porque no me gustaba el régimen del colegio y me dediqué solo a la gimnasia.

Su esposo la apoya en toda esta labor...

Sí, es el mejor. Yo conocí a Felipe siendo instructora de él, pero lo tenía a raya por ética laboral. Sin embargo, el corazón me puso una cáscara de banano. Él estaba terminando periodismo y nos enamoramos.

Un día él me dijo que quería hacer una crónica por lo alto y en ese momento recordé que una vez se habían llevado a Tony, un perro mío, a la perrera (Zoonosis), y cuando fui a rescatarlo me sentí en la antesala del infierno.

Cientos de perros hacinados, enjaulados, a la intemperie, sangrando y esperando a ser electrocutados... Fue el día más triste para mí y prometí que llevaría ese caso a los medios de comunicación. Así que le di la idea a Felipe para que hiciera esa crónica.

¿Y cómo resultó el trabajo?

Él logró establecer una relación imparcial con el centro de Zoonosis y allá le explicaban que el sacrificio era para controlar la rabia. Entró varias veces y finalmente pudo introducir una cámara de televisión. El video salió a la luz pública en el 96 y fue una denuncia mundial.

Incluso, Brigitte Bardot le escribió a Antanas Mockus para que se incentivara la adopción y tenencia responsable de mascotas. Fue la realización de un sueño y cambiaron muchas cosas en ese lugar.

También trabajó en movimientos activistas...

Después de esa denuncia, aprendí que somos la voz de los que no tienen voz. Hice un voluntariado S.O.S. AMA por los animales y el medio ambiente. Fui inspectora de la Asociación Defensora de Animales y el Ambiente, ADA, y luego fui directora ejecutiva de la Sociedad Protectora de Animales de Colombia y hace dos años fundé Redpaa.

¿Cómo puede colaborar en esta labor una persona del común?

Lo que cada uno quiera hacer desde su profesión es valioso. Necesitamos, por ejemplo, que nos ayuden con material para plegables, empresas que nos patrocinen y un vehículo (no nuevo) para llevar y traer animalitos.

Todo el que quiera ser voluntario es bien acogido, sobre todo en las campañas de adopción. Muchas personas pueden adquirir cupos de los programas de esterilización para el animal de la calle o simplemente no comprar mascota, sino adoptar una que no sea silvestre.

Tiene muchas 'mascotas' en casa. ¿No le hacen falta los hijos?

No ha sido porque no quiera a los niños, sino porque casi no me queda tiempo por la fundación. La gente cree que gano dinero con esto y no es verdad, yo sigo dictando mis clases para sobrevivir. No descarto la idea de la adopción de un niño. Ya tengo mi 'Brad Pitt' y si tuviera el dinero de Angelina Jolie, tendría mi legión de niños (risas).

Locuras de amor

  • Cuando tenía 4 años, Marcela decidió no volver al colegio porque vio cómo dejaron morir a los conejitos que ella cuidaba en la conejera de la institución. Y ya adolescente, también se retiró de otro colegio porque un celador dejó morir a una perrita con sus crías, al taparle el hueco en donde se había metido para tener a sus cachorros.
     
  • Ya trabajando como instructora de aeróbicos, y debido a que su mamá no le dejó tener más animales en la casa, tuvo que cargar en su mochila, durante cuatro años, a un perro que se encontró en un basurero y lograr que se hiciera amigo de sus alumnos. Eso sí, ella lo esterilizó.
     
  • Esta mujer ha liderado innumerables proyectos en conjunto con otras entidades protectoras, como la campaña de desnudos en contra de las corridas de toros 'Ponte en la piel del toro', que se realizó en febrero de este año.
     
  • Pero lo más osado que ha hecho es haberse encerrado en una jaula en el Concejo de Bogotá, 'medio viringa', para que se aprobara la ley en contra del maltrato a los animales circenses. "Mi mamá me pintó precioso, pero yo tenía ropa y muchos pensaron que era pintura corporal. Logramos algo en su momento, pero la medida se cayó; seguimos insistiendo".
     
  • Actualmente está escribiendo un libro, con su esposo, con las historias que han vivido con los animales, algunas de ellas trágicas, otras llenas de amor y compasión.

En pocas palabras:

Proyectos laborales: Crear una pequeña gatera para lograr la adopción de varios mininos.

Una meta personal: Compartir más con mi familia y tomarme unas vacaciones.

Para maquillarse: Artistry, una linea de Amway a base de frutas y verduras, porque no testean con animales.

Sacrificios, compromiso, responsabilidad... Todo eso. Sufro con esta labor, pero sufriría más sino hiciera nada.

POR CAROL ESPITIA