EL ANGEL DE LOS DE CUATRO PATAS
El Tiempo, Colombia
Mayo 20 de 2008
Marcela es licenciada en ciencias sociales,
con especialización en cultura e historia de Colombia, y
especialista en condición física y fitness, labor a la que se ha
dedicado desde hace veinte años, por lo cual no ha ejercido su
licenciatura.
Eso sí, su lucha por los derechos de los animales ha sido una
constante en su vida. Después de haber formado parte de varias
asociaciones protectoras, hace dos años decidió crear la Red de
Protección Animal y Ambiental, Redpaa, donde ha adelantado
importantes acciones y gestiones en este campo, partiendo de la
divulgación de información de carácter educativo y
concientizador.
¿De niña sentía una conexión diferente con los
animales?
Pensaba que tenían un lenguaje secreto, pero luego
me di cuenta de que solo era un sueño. La única manera de
conocerlos es respetarles su vida, permitiéndoles ser como ellos
son, con sus respectivas manifestaciones.
¿Cuándo surge el amor por los aeróbicos?
También desde pequeña. En el colegio yo era
saltimbanqui y hacía gimnasia olímpica. Yo era un 'cauchodrilo'
(risas). Incluso, perdí un año porque no me gustaba el régimen
del colegio y me dediqué solo a la gimnasia.
Su esposo la apoya en toda esta labor...
Sí, es el mejor. Yo conocí a Felipe siendo instructora de él,
pero lo tenía a raya por ética laboral. Sin embargo, el corazón
me puso una cáscara de banano. Él estaba terminando periodismo y
nos enamoramos.
Un día él me dijo que quería hacer una crónica por lo alto y en
ese momento recordé que una vez se habían llevado a Tony, un
perro mío, a la perrera (Zoonosis), y cuando fui a rescatarlo me
sentí en la antesala del infierno.
Cientos de perros hacinados, enjaulados, a la intemperie,
sangrando y esperando a ser electrocutados... Fue el día más
triste para mí y prometí que llevaría ese caso a los medios de
comunicación. Así que le di la idea a Felipe para que hiciera
esa crónica.
¿Y cómo resultó el trabajo?
Él logró establecer una relación imparcial con el centro de
Zoonosis y allá le explicaban que el sacrificio era para
controlar la rabia. Entró varias veces y finalmente pudo
introducir una cámara de televisión. El video salió a la luz
pública en el 96 y fue una denuncia mundial.
Incluso, Brigitte Bardot le escribió a Antanas Mockus para que
se incentivara la adopción y tenencia responsable de mascotas.
Fue la realización de un sueño y cambiaron muchas cosas en ese
lugar.
También trabajó en movimientos activistas...
Después de esa denuncia, aprendí que somos la voz de los que no
tienen voz. Hice un voluntariado S.O.S. AMA por los animales y
el medio ambiente. Fui inspectora de la Asociación Defensora de
Animales y el Ambiente, ADA, y luego fui directora ejecutiva de
la Sociedad Protectora de Animales de Colombia y hace dos años
fundé Redpaa.
¿Cómo puede colaborar en esta
labor una persona del común?
Lo que cada uno quiera hacer desde su profesión es valioso.
Necesitamos, por ejemplo, que nos ayuden con material para
plegables, empresas que nos patrocinen y un vehículo (no nuevo)
para llevar y traer animalitos.
Todo el que quiera ser voluntario es
bien acogido, sobre todo en las campañas de adopción. Muchas
personas pueden adquirir cupos de los programas de
esterilización para el animal de la calle o simplemente no
comprar mascota, sino adoptar una que no sea silvestre.
Tiene muchas 'mascotas' en casa. ¿No le hacen falta los hijos?
No ha sido porque no quiera a los niños, sino porque casi no me
queda tiempo por la fundación. La gente cree que gano dinero con
esto y no es verdad, yo sigo dictando mis clases para
sobrevivir. No descarto la idea de la adopción de un niño. Ya
tengo mi 'Brad Pitt' y si tuviera el dinero de Angelina Jolie,
tendría mi legión de niños (risas).
Locuras de amor
En pocas palabras:
Proyectos laborales: Crear una pequeña gatera para lograr la adopción de varios mininos.
Una meta personal: Compartir más con mi familia y tomarme unas vacaciones.
Para maquillarse: Artistry, una linea de Amway a base de frutas y verduras, porque no testean con animales.
Sacrificios, compromiso, responsabilidad... Todo eso. Sufro con esta labor, pero sufriría más sino hiciera nada.
POR CAROL ESPITIA